Cancho de los Muertos

El Cancho de los Muertos (1.292 m) o también llamado Cancho del Camposanto es uno de los escenarios más legendarios de La Pedriza (Madrid) y el lugar donde los bandoleros en el siglo XIX ejecutaban a sus víctimas. Como otras zonas de La Pedriza, el cancho tiene su propia leyenda que trata de la historia trágica de unos bandoleros muy conocidos en su época y que tenían su refugio en esta zona. Fueron los pastores que habitaban estos montes los que mejor conocían este terreno y los que contaron las historias y leyendas que han llegado hasta nuestros días.

Esta ruta de senderismo es poco frecuentada, algunos tramos de la misma están poco o nada definidos por lo que es fácil llegar a perder el camino, en definitiva, toda una aventura. En algunas zonas por las que pasaremos habrá que reptar, en otras ayudarnos con  las manos, pero sin mucha dificultad. En la ruta encontraremos algunos vivacs, siendo la mayor parte antiguos refugios de pastores. En ellos pueden pasar la noche los más atrevidos. Pasaremos junto al Cancho de los Muertos, El Cáliz y, por último, haremos una visita al que era, seguramente, el primer refugio levantado en La Pedriza, el Chozo Kindelán. Está situado en una de las laderas del Cancho de los Muertos y bastante escondido entre la vegetación. 

En primer lugar, tenemos que llegar al área recreativa de Canto Cochino. Una vez ahí, torcemos a la derecha donde veremos un gran aparcamiento. Bajamos por la carretera, dejando a la izquierda unos chiringuitos y continuamos descendiendo por la carretera hasta llegar a otro pequeño aparcamiento. Ahí hay un puente de madera que atraviesa el río Manzanares.

Puente de madera

Cruzamos el puente y torcemos a la izquierda subiendo por un camino empedrado hasta unos carteles informativos, donde tomaremos el camino de la izquierda, hacia el Cancho de los Muertos. La ruta señalada en estos carteles discurre por el PR1 (sendero de pequeño recorrido) con marcas blancas y amarillas pero nosotros nos vamos a desviar a la altura del árbol atravesado de la siguiente foto. Torcemos a la derecha y ascendemos por dicha senda.

Desvío de la senda principal

A lo largo de la ruta nos vamos a ir encontrando rocas cuyos nombres se pusieron por las formas que han adoptado por efecto de la erosión. Así, en esta ruta podremos ver algunas de las muchas que hay repartidas por toda La Pedriza. Llegamos frente a un pequeño muro de piedra que dejamos a nuestra izquierda. Continuamos y llegamos a una fuerte pero corta subida de rocas en la que tendremos que utilizar las manos y tras la cual hay que fijarse en los hitos de piedras que están situados ligeramente a la izquierda para seguir la senda.  Subimos durante un rato hasta que, dentro de un pinar, nos encontramos con un cruce de caminos. Tenemos que coger el de la derecha, marcado con hitos de piedras.

Avanzamos por él y nos encontramos con estas vistas de la Cueva de la Mora (en la izquierda de la foto) que tiene también una leyenda que contaremos en otra ruta. De fondo, asoma ligeramente el Yelmo, sin duda el símbolo de La Pedriza y cuyo nombre le viene del parecido con un casco antiguo.

Cueva de la Mora y Yelmo

Continuamos y a la izquierda vemos una de esas rocas que han adoptado formas curiosas. La hemos llamado el Loro, pero seguro que cada uno verá algo distinto. Un poco más adelante nos encontramos con un vivac bastante abandonado. Continuamos la marcha ascendiendo por la senda. En un momento dado hay dos caminos y cogemos el de la izquierda. Finalmente, llegamos a un cruce de caminos de donde parten tres sendas marcadas con muchos hitos de piedras: una a la izquierda, otra enfrente y la última a la derecha. Cogemos esta última que nos llevará directamente al Cancho de los Muertos. Tras una breve ascensión podemos contemplar las vistas de parte de La Pedriza. Bastante escondido encontramos otro vivac, este en mejores condiciones, y desde el que hay buenas vistas de la Maliciosa.

Continuamos nuestro camino, una flecha blanca en una roca nos lo va a indicar. Bordeamos la roca siguiendo siempre por nuestra izquierda y ascendiendo. Existen varias sendas que descienden pero cogerlas significa entrar en un laberinto de sendas del que es complicado salir. En esta zona, ya al lado del Cancho de los Muertos, encontramos un grupo de vivacs bastante bien conservados. Dos de ellos pueden tener capacidad para unas 2 o 3 personas, recomendados para épocas de calor y otro está completamente cerrado, con capacidad para dos personas. Desde nuestro punto de vista, algo claustrofóbico, ya que tienes que estar agachado dentro de él y apenas hay luz.Vivac

Desvío a la izquierda

Llegamos a un desvío en el que tenemos que coger el camino que asciende a la izquierda y que nos llevará directamente a la base del Cancho de los Muertos. Una vez ahí, torcemos a la izquierda bordeando el cancho por un camino que va pegado a la misma roca. La siguiente parte de la ruta es algo más complicada ya que tendremos que trepar y descender por rocas y estar muy atentos a no desviarnos de la senda. Por ello, ilustraremos con el mayor número de fotos esta parte del recorrido. No es aconsejable hacer esta parte de la ruta con lluvia.  En primer lugar, nos encontraremos con unos bloques de rocas que tenemos que pasar unos por debajo y otros entre las rocas.

Pasar por debajo

Tras unas cuantas subidas y bajadas por rocas llegamos a una explanada que comenzaremos a ascender hasta antes de llegar a las rocas que se ven en la foto donde torceremos a la derecha.

Torcer a la derecha

Pasar debajo de las rocas

En el lado izquierdo, antes de subir por las rocas, nos encontramos con un Acebo que ha crecido al cobijo de unas rocas de granito. Tendremos que trepar por unas rocas y reptar por debajo de otras.Cruzamos un callejón, hasta por fin llegar a lo que se conoce como El Callejón. Desde el Callejón tenemos muy buenas vistas tanto de La Pedriza Anterior como de La Posterior. Salimos del Callejón por donde señalan los hitos de piedras.

Vistas de La Pedriza Posterior

Las causas del auge del bandolerismo en España entre los siglos XVIII y XIX fueron, entre otras, las necesidades económicas, la falta de autoridad, la existencia de zonas despobladas y de lugares adecuados donde podían refugiarse, etc. En la provincia de Madrid, La Pedriza sirvió de refugio a estos bandoleros donde escondían sus botines. Con la guerra de la Independencia frente a los franceses aumentó el bandolerismo. Algunos guerrilleros, además de luchar contra los franceses, se dedicaron a robar. Tras la guerra, algunos de estos guerrilleros pasaron a hacerse salteadores de caminos. La imagen del bandolero solía ser la de una persona romántica, pintoresca y hasta honesta pero existieron varios bandoleros en Madrid que pertenecieron a familias de buen nivel económico y cuya imagen era bien diferente. Entre ellos estuvieron Luis Candelas (el bandido de Madrid), Francisco Villena y Pablo Santos.

Collado de la Dehesilla

Pablo Santos era conocido como el “bandido de La Pedriza” ya que el lugar preferido para sus robos era el Collado de la Dehesilla (separa La Pedriza Anterior de la Posterior), desde el cual podía controlar el paso de los carruajes y personas que iban por la carretera de Francia y en el que tenía su refugio, cerca del Cancho Centeno (parte occidental de La Pedriza Posterior). Todas las crónicas y biografías de Pablo Santos coinciden en que se repartió Madrid con Luis Candelas. Para Santos la sierra y para el otro la ciudad y el campo. Se cuenta que Pablo Santos murió a tiros por uno de los su banda, Isidro el de Torrelodones, tras una discusión por el reparto de un botín.

Existen otras leyendas de bandoleros en La Pedriza que iremos contando en otras rutas. Continuamos nuestra ruta, descendiendo del Callejón y, una vez que llegamos a un cruce de caminos, cogemos el de la izquierda siguiendo las marcas amarillas y blancas.

Desvío a la izquierda

El camino, en este tramo, no tiene pérdida. Atravesamos un pinar y a la izquierda, no se ve muy bien, sale un pequeño sendero que asciende entre los pinos. Esta senda nos va a conducir hacia el Cáliz, siguiente objetivo de nuestra ruta. Es complicado encontrar el camino, por lo que trataremos de describirlo de la mejor forma posible. Una vez que hemos salido del pinar tendremos que subir por unas rocas y posteriormente descender por el lado derecho de las mismas para meternos en un pinar. En este tramo no hay señalización de ningún tipo pero la siguiente foto os puede ayudar a orientaros.

Senda hacia el Cáliz

Descendemos hacia la izquierda, ya que tendremos que rodear las rocas que aparecen en la foto (al fondo a la izquierda). Alcanzamos esas rocas y podemos ver esta curiosa forma de roca. Desconocemos si tiene algún nombre así que nosotros la llamaremos El Rostro.

Continuamos rodeando ese grupo de rocas dejándolas a nuestra derecha y por fin podemos divisar a lo lejos nuestro objetivo. El Cáliz es uno de los riscos de La Pedriza menos conocidos. Su localización está relativamente apartada de los principales senderos y las vistas que tenemos desde ahí son espectaculares.

Vista del Cáliz

Desde ese risco podemos contemplar la Cuerda Larga, donde ya han caído las primeras nevadas, el valle por donde desciende el río Manzanares, etc. Desde aquí podemos divisar a lo lejos la Charca Verde, una zona muy popular de La Pedriza, y uno de los principales lugares para la gente que en verano quiere tomarse un baño y descansar bajo el sol.El risco El Cáliz es un icono para los escaladores de

El Cáliz

La Pedriza. Hacemos un alto en este mágico lugar para descansar y reponer fuerzas.

La ruta del  Cancho de los Muertos no estaría completa sin una visita al Chozo Kindelán que está bastante escondido entre el Cancho de los Muertos y el arroyo de la Majadilla. A unos diez minutos andando por la autopista (PRM2) desde el puente de madera asciende una borrosa senda a la izquierda que nos llevará directamente al chozo. Este chozo podría ser el primer refugio que se construyó en La Pedriza. Se levantó por unos de los primeros exploradores de esta zona, los hermanos Kindelán (José Manuel, Juan y Ultano) alrededor de 1912. Esta cabaña se dice que tenía puerta y ventana de madera y una zona donde hacer fuego. Se utilizó como campamento base para las escaladas de los hermanos hasta que en 1916 se construye el refugio Giner de los Ríos que contaba con mayores comodidades.

Chozo Kindelán

Estas son las vistas desde el chozo hacia Peña Sirio, cuyo nombre se lo pusieron los hermanos Kindelán porque desde el chozo se veía la estrella Sirio sobre esta peña.  Si nos asomamos a la parte trasera del chozo podemos ver la salida de humos y más adelante nos encontramos con sendas oquedades bastante espaciosas que pueden ser utilizadas a modo de vivac, eso sí, cuando las condiciones meteorológicas sean favorables ya que no están muy resguardadas.

Vivac detrás del chozo

Con la visita al Chozo Kindelán termina nuestra ruta de senderismo y aventura en La Pedriza (Madrid) hasta la próxima. Esperamos que con nuestras indicaciones no tengáis ningún problema. No obstante, si tenéis cualquier duda, por favor, antes de hacer la ruta, consultarnos e intentaremos ayudaros en lo que podamos. Nos podéis escribir a lapedriza@yahoo.esComo entretenimiento durante la ruta, os proponemos el reto de encontrar, a lo largo de la misma, la Huella del Yeti (el nombre se lo hemos puesto nosotros).

Os dejamos un mapa en 3D de La Pedriza para que podáis haceros una idea del recorrido de la ruta.

La Pedriza

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